La violencia volvió a golpear a los colectivos de búsqueda en México. Patricia Acosta Rangel y su hija Katia Citlalli Jáuregui, integrantes de un colectivo de búsqueda en Salamanca, Guanajuato, fueron asesinadas a balazos mientras viajaban en motocicleta.
De acuerdo con los primeros reportes, el ataque armado ocurrió cuando ambas circulaban por calles del municipio. Sujetos armados les dispararon en repetidas ocasiones, provocando su muerte en el lugar.
Patricia y Katia participaban activamente en labores de búsqueda luego de la desaparición de un familiar ocurrida en 2024. Aunque meses después lograron localizarlo sin vida, continuaron apoyando a otras familias que siguen buscando a sus seres queridos desaparecidos.
El doble homicidio provocó indignación entre colectivos de búsqueda, activistas y ciudadanos, quienes exigieron justicia y mayores medidas de protección para las madres buscadoras en el país.
Organizaciones señalaron que este crimen evidencia el riesgo constante que enfrentan las personas que participan en la localización de desaparecidos en México.
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